You walk in and you're beautiful.
And you smile, and look away, and everything is a little bit nicer than it was before.
♥
Wednesday, March 18, 2009
Tuesday, March 17, 2009
Eventos Lujuriosos
Pero no fue en un Buick, sino en un Nissan.
No fue de día, sino de noche.
No fue en la universidad, fue... por ahí.
Andaba yo de pasajero en cierto Nissan cuando mi Zune se conectó con el radio del carrito ese y de inmediato quedé a la entrada del paraíso, del nirvana.
Ya estaba entrada la noche y la tormenta tropical Olga estaba haciendo su agosto en pleno diciembre. Viento, lluvia, frío, humedad, carreteras solitarias... ¡oh Dios!
El Nissan se movía rápido, como a cincuenta millas en zona de treinta y cinco pero se detuvo súbitamente para entrar en una boca calle al azar. Los neumáticos chillaron ante semejante viraje en una carretera mojada. En esa recta cada vez eran menos y menos las casas hasta que llegamos a un lugar de total y completa desolación.
Y no bien el tablero indicó que la transmisión estaba en "P" sentí una presencia que se abalanzó sobre mí, que el acondicionador de aire se apagó, que los cristales se abrieron y que el volumen subió. Que empezó a llover y me estaba mojando pero no me importaba. Que cinco minutos después estaba bajo la lluvia y mi espalda desnuda estaba contra el metal frío de un automóvil que vibraba ante el estridente sonido de sus bocinas.
Que estaba siendo dominado por alguien menor que yo pero más grande a la misma vez y que Gimme More contaminaba mi pensamiento. Cada segundo era un toque más prohibido, un beso más creativo y menos ropa. Cada minuto era un paso más hacia el éxtasis total. Cada momento era un sonido gutural y un gesto físico vulgar que volvía loco a ese que me dominaba.
Quedé vestido sólo con lo esencial aunque mostraba más de lo necesario y estaba completamente mojado pero no era precisamente por la lluvia incesante que caía, sino sudor. Sudor porque era una llamarada lo que me envolvía en aquel momento tan sexual.
Que esa presencia cubría su pecho con una camiseta tan fina que apenas sentía su existencia y aún se podía percibir el olor al perfume mezclado con el olor natural de su cuerpo. Y Gimme More seguía amenizando la noche.
Todo terminó. Pero cuando el sol hizo lo suyo y secó el agua de lluvia que cubría el Nissan, quedó evidenciado ese episodio tan oscuro y tan prohibido en la vida de dos personas sobre el cristal del carro.
También quedaron visibles las marcas de la excitación en cuellos rojos, muslos amoreteados, costuras rotas y blogs en MySpace.
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